Endometriosis: no naturalizar el dolor también es cuidar la fertilidad

(*) Por el Dr. Agustín Pasqualini, (MN 102009)

Cada mes, miles de mujeres organizan su agenda alrededor del calendario menstrual. Cancelan planes, faltan al trabajo o estudian con dolor. Y muchas veces escuchan la misma frase: “es normal, ya va a pasar”. En el Día Mundial de la Endometriosis, vale la pena decirlo con claridad: el dolor menstrual no es normal y no debe naturalizarse.

La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica, dependiente de las hormonas,  y recidivante que se caracteriza por la presencia de tejido similar al endometrio -el que recubre el interior del útero- fuera de él, generalmente en la cavidad abdominal. Estos implantes pueden ubicarse en ovarios, trompas, intestino o vejiga, generando inflamación, adherencias y dolor. Se estima que millones de mujeres en edad reproductiva la padecen en todo el mundo, muchas de ellas sin saberlo.

¿Cómo puede afectar la calidad de vida? El síntoma más frecuente es el dolor. Puede manifestarse como dolor menstrual (dismenorrea), dolor durante las relaciones sexuales, dolor pélvico crónico o molestias al evacuar o al orinar durante el período. En algunos casos es leve; en otros, severo e invalidante.

Lo más preocupante es que muchas mujeres comienzan a sufrir estos síntomas desde la adolescencia y pasan años sin un diagnóstico. A nivel mundial, el retraso diagnóstico promedio es de aproximadamente ocho años. Ocho años de dolor físico y progresión de la enfermedad, pero también de impacto emocional, social y laboral. La endometriosis no solo afecta el cuerpo: puede condicionar proyectos, vínculos, desempeño académico y autoestima.

 

Endometriosis y fertilidad: una relación clave.

Además del dolor, la endometriosis puede estar asociada a dificultades para lograr un embarazo. La inflamación crónica y las alteraciones anatómicas que produce pueden interferir con la función ovárica, la calidad de los óvulos o el encuentro entre óvulo y espermatozoide (por afectación de las trompas).

No todas las mujeres con endometriosis tendrán infertilidad, pero es fundamental entender que existe una relación posible. Por eso, ante la búsqueda de embarazo, la consulta temprana con un especialista en medicina reproductiva puede cambiar el pronóstico. Un diagnóstico oportuno permite planificar estrategias y evitar demoras innecesarias.

¿Cómo se diagnostica hoy? Durante muchos años, el diagnóstico definitivo requería una laparoscopía -una cirugía mínimamente invasiva que permitía visualizar la cavidad abdominal y realizar biopsias-, considerada el estándar de oro. Hoy y gracias al avance de la medicina, en muchos casos puede realizarse un diagnóstico presuntivo sólido a partir de la historia clínica detallada, el tipo de dolor, una ecografía ginecológica especializada y, en situaciones particulares, una resonancia magnética. Esto permite iniciar tratamiento sin necesidad inmediata de cirugía. El mensaje es claro: escuchar los síntomas y consultar a tiempo evita años de incertidumbre.

¿Cuáles son los tratamientos disponibles? El tratamiento depende fundamentalmente de si la mujer desea o no un embarazo en ese momento de su vida. Si no está buscando gestación, el objetivo principal es frenar el dolor y disminuir la inflamación. Esto se suele lograr mediante distintos esquemas anticonceptivos hormonales, que reducen la menstruación y, con ello, la actividad de los implantes en el endometrio. En muchos casos, esto mejora significativamente la calidad de vida y hoy en día se cuenta con muy buenas medicaciones de este tipo para el tratamiento.

Si la consulta es por fertilidad, el abordaje cambia. Es importante estudiar a ambos miembros de la pareja en forma simultánea para descartar otras causas asociadas de infertilidad. Según el caso, se evaluarán distintas estrategias que pueden ir desde tratamientos médicos hasta técnicas de reproducción asistida.

En todos los escenarios, el objetivo es individualizar el tratamiento: aliviar síntomas, preservar la fertilidad y acompañar a la mujer en cada etapa de su vida.

Naturalizar el dolor menstrual fue durante décadas, una deuda cultural. Hoy sabemos que el dolor incapacitante no es parte “normal” de ser mujer, por eso escuchar el propio cuerpo y consultar a tiempo puede marcar una diferencia enorme en la calidad de vida y en los proyectos reproductivos. En el Día Mundial de la Endometriosis, el llamado es a informarse, visibilizar y actuar. Porque un diagnóstico oportuno no solo alivia el presente: también puede cambiar el futuro.

 

Endometriosis y preservación de la fertilidad: una oportunidad

Incluso en mujeres que aún no están buscando embarazo, la endometriosis puede tener impacto en la reserva ovárica, es decir, en la cantidad de óvulos disponibles a lo largo de la vida reproductiva. Esto puede ocurrir por la presencia de quistes de endometriosis en los ovarios -llamados endometriomas- o por el propio proceso inflamatorio crónico de la enfermedad, aun cuando no existan quistes visibles.

Por este motivo, en algunas pacientes puede ser recomendable considerar estrategias de preservación de la fertilidad, como la congelación de óvulos. Si bien este procedimiento suele tener mejores resultados cuando se realiza antes de los 35 años, la consulta es recomendable a cualquier edad, ya que cada situación es diferente.

En este contexto, resulta especialmente importante evaluar la reserva ovárica, mediante estudios como la medición de la hormona antimülleriana y el recuento de folículos antrales por ecografía. Estos datos permiten estimar la cantidad de óvulos disponibles y ayudan a tomar decisiones informadas sobre el momento oportuno para buscar embarazo o considerar estrategias de preservación de la fertilidad.

 

(*) Director Médico de Halitus Instituto Médico. Presidente de SAMeR.

 

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