La escuadra de plomo

Por Dr. Prof. Carlos Víctor Zalazar 

(“Mi última novela”). José Camilo Paz nació con nombre de cura.

José Clemente Paz murió con nombre de cónsul.

 

Entre 1842 y 1912 solo hubo una letra: C.

 

C de Camilo. El que bautizaron en La Merced para saber dónde enterrarlo.

 

C de Clemente. El que anotaron en Montecarlo cuando ya no hablaba.

 

C de Semilla. La única que eligió. Con S, porque toda C que sostiene un país termina quebrada al medio.

 

Es la historia del hombre que fundó _La Prensa_ en 1869 con plomo derretido y murió sin aplausos.

 

Del pibe de Mercedes que juró “Verdad y Libertad” a los 14 y entendió a los 70 que la libertad no se funda. Se sostiene.

 

El 13 de julio de 1913, un año después, su amigo José Vicente Altube le puso su C a una estación del conurbano.

 

Hoy esa C es ciudad. Ciudad del Aprendizaje UNESCO.

 

Le dieron su nombre cuando ya no podía leerlo. Le dieron su tierra cuando ya no podía sembrarla.

 

República no se funda. Se sostiene. Y sostener… parte.

 

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