El efecto vuelta a clases

¿De qué manera el inicio del año escolar reconfigura las dinámicas laborales en Argentina? Casi 8 de cada 10 trabajadores con hijos afirman que estarían dispuestos a asistir hasta tres días por semana a la oficina, lo que confirma que el equilibrio en la modalidad de trabajo es hoy una de las principales demandas del mercado laboral.

Las últimas semanas de febrero y marzo marcan un punto de inflexión en la dinámica laboral en Argentina. La vuelta a clases no solo reorganiza la rutina de las familias, sino que también impacta de forma indirecta en el funcionamiento de muchas empresas. En esta época, se hace más notoria la necesidad de conciliar de una forma más armónica la vida laboral y la personal, para acompañar a sus colaboradores en esta transición e impulsar el equilibrio entre productividad y bienestar.
De acuerdo con el informe “IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral” elaborado por WeWork junto a la consultora Michael Page, en Latinoamérica, el 48% de los colaboradores encuestados se encuentra trabajando bajo un esquema 100% presencial y el 35% restante se encuentra bajo una modalidad híbrida. Además, casi 2 de cada 5 asegura que acude a la oficina con mayor frecuencia que hace un año.
Si analizamos el escenario nacional, en Argentina, casi la mitad de los encuestados trabaja bajo un modelo híbrido con una política clara de presencialidad, en línea con la preferencia del 59% por esta modalidad con dos días en oficina. Sin embargo, en los últimos años, cada vez más empresas están optando por dejar atrás el home office y adoptar nuevamente la presencialidad completa como su modelo principal de operación.
Con este escenario en perspectiva, el regreso a las aulas supone un ajuste significativo en los horarios y responsabilidades de las familias. Los trabajadores con menores a cargo deben reorganizar sus dinámicas laborales para acompañar la adaptación al nuevo ciclo escolar, mientras que las empresas enfrentan el desafío de brindar mayor flexibilidad y previsión en sus esquemas de trabajo. En este contexto, según otro estudio realizado en 2024 por WeWork, titulado “Retos y perspectivas del trabajo: revelando las claves de la evolución laboral” el 68% de los argentinos con hijos prefieren trabajar bajo un esquema híbrido dada su capacidad de articular su vida personal y profesional sin que ambas esferas interfieran entre sí.  Mientras que, casi 8 de cada 10 estaría dispuesto a trabajar hasta 3 días a la semana de forma presencial.
Lejos de plantear una dicotomía entre trabajo remoto y presencial, el desafío actual radica en diseñar esquemas de presencialidad estratégica. Es decir, definir qué instancias requieren encuentro físico – como reuniones de planificación, trabajo colaborativo o instancias de cultura organizacional – y cuáles pueden resolverse de forma remota sin afectar resultados. En el contexto de inicio del año escolar, esta planificación cobra aún mayor relevancia.
“El inicio de un nuevo año escolar funciona como un termómetro para las organizaciones. Es el momento en que se ponen a prueba los modelos de trabajo y la capacidad real de ofrecer flexibilidad sin resignar productividad. Hoy el desafío no pasa por elegir entre presencialidad o flexibilidad, sino por encontrar el equilibrio adecuado para cada organización. Cuando la presencialidad está bien planificada y responde a objetivos claros, puede potenciar la colaboración, la cultura y los resultados.” Señaló Claudio Hidalgo, Presidente de WeWork Latinoamérica.
En un escenario donde la presencialidad convive con esquemas híbridos y con nuevas expectativas tanto de los trabajadores como de las propias empresas, las organizaciones tienen la oportunidad de adoptar medidas concretas que acompañen esta transición y refuercen el compromiso, la coordinación y el bienestar de sus equipos:

1. Planificar la presencialidad con anticipación: Definir con claridad qué días o instancias requieren presencia física permite a los colaboradores organizar su logística familiar con mayor previsión y reducir tensiones operativas.

2. Establecer políticas claras y consistentes:  La claridad en los lineamientos evita incertidumbre. Comunicar de forma transparente expectativas, horarios y modalidades contribuye a una mejor coordinación interna.

3. Promover una mayor flexibilidad horaria:  Brindar margen para ajustar horarios de ingreso o egreso, especialmente durante las primeras semanas del ciclo escolar, puede marcar una diferencia significativa en el bienestar del equipo.

4. Escuchar activamente las necesidades de sus equipos:  Abrir espacios de diálogo para comprender las necesidades específicas de cada equipo permite tomar decisiones más empáticas y alineadas con la realidad de los trabajadores.