Espíritu Sanmartiniano
Por: Claudio Omar Antunovich
Si no hubiera sido por el General Don José de San Martín, nuestra nacionalidad sería Española y no Argentina, en los pabellones de esta tierra flamearía una bandera roja y amarilla y en el Servicio Militar nos hubiesen preparado para defender un territorio lejano que queda en un continente que pocos conocen.
No sabríamos cual sería nuestra identidad ni tampoco nuestras costumbres.
Hoy todos tenemos sentido de pertenencia y cada porción de territorio que recorremos en parte es nuestro.
Don José de San Martín fue criticado por algunos historiadores modernos, acusado de haber operado para intereses británicos. Polémico, polémico… Y justamente al conmemorarse un nuevo aniversario del combate de San Lorenzo desde Para Todos abordamos este tema.
A principio de 1800 prevalecía en el mundo las ideas de libertad, igualdad y soberanía popular, que venían de Europa de la mano de la Revolución Francesa (1789-1799). El 4 de julio de 1776 se declaró la independencia de Estados Unidos del imperio británico. El 19 de abril de 1810 se produjo la proclamación de la independencia de Venezuela sobre los españoles. El 20 de julio de 1810 fue el primer grito de independencia en Colombia. Y el 11 de noviembre de 1811 la colombiana Cartagena de Indias fue la primera ciudad de ese país en declararse totalmente independiente del régimen español.
San Martín se formó militarmente en España tras trasladarse desde Yapeyú (Corrientes) en 1784. Ingresó como cadete en el Regimiento de Murcia en 1789 con 11 años, participando en combates contra moros, franceses y británicos.
Tras más de 20 años de servicio en el ejército español, regresó a Buenos Aires en 1812 para unirse a la causa independentista.
Su formación militar europea le permitió adquirir tácticas, disciplina y experiencia en combate, fundamentales para organizar el Ejército de los Andes posteriormente.
Pasó por Londres a finales de 1811, donde consolidó su visión de libertad, y se integró a redes revolucionarias clave, como la Logia Lautaro. ¡Y esto es lo que se le cuestiona!
Pero… ¿Por qué ligar a San Martín con un ‘oscuro plan inglés’, si todos los movimientos independentistas en el mundo tuvieron un mismo punto de partida y se consolidaron en fechas coincidentes? ¿Acaso todo fue un plan global de Inglaterra. Incluso la independencia de EEUU…? ¿Por qué no pensar que San Martín fue un caballero de honor y que los ideales de libertad que predominaban en esa época a nivel mundial eran fieles a sus firmes convicciones? ¿Qué se le puede reprochar al Libertador si años después la Argentina independiente llegó a ser uno de los países más prósperos del mundo?
La Revolución de Mayo de 1810 se centró en la búsqueda de la autonomía política, el libre comercio y la soberanía popular con igualdad de derechos y oportunidades para los criollos. San Martín se sumó a esa cruzada y jugó un rol preponderante.
Tal vez el error de los nuevos pensadores haya sido juzgar a Don José 200 años después con los disvalores que predominan en el presente en algunas personas.
“Desnudos pero libres”, era uno de sus lemas, quien luchó por la emancipación continental.
(*) Luego…
A fines del siglo XIX y principios del XX, Argentina se posicionó entre las economías más ricas gracias al modelo agroexportador (1880-1914). Hacia 1895-1896, el país alcanzó uno de los mayores PIB per cápita del mundo, superando a potencias europeas como Francia, Alemania, Italia y España, y compitiendo con EE.UU.
Era el país de las oportunidades, incentivados por el Estado y la Constitución de 1853.
(*) Hace exactamente 213 años…
Tuvo lugar el Combate de San Lorenzo. Fue un 3 de febrero de 1813 en la provincia de Santa Fe.
En un enfrentamiento breve pero decisivo en el que las fuerzas patriotas, lideradas por el entonces Coronel José de San Martín, derrotaron a una expedición realista que buscaba víveres a orillas del río Paraná.
Fue la primera acción militar del Regimiento de Granaderos a Caballo y el único combate que San Martín libró en suelo argentino.
La batalla puso fin a las incursiones españolas por el río Paraná, lo que debilitó el sitio de Montevideo. Así, se elevó el espíritu revolucionario en un momento crítico de la Guerra de la Independencia.
(*) Un hombre con moral y ética
No quiso participar de peleas internas entre argentinos y se distinguió por su desinterés por el poder personal. En este sentido, cedió el mando a Simón Bolívar para garantizar la finalización de la campaña libertadora, priorizando la causa americana sobre su gloria individual.
En 1825, mientras residía en Bruselas, José de San Martín redactó las ‘Máximas para mi hija’, una lista de 12 principios éticos destinados a la formación de Mercedes Tomasa (Merceditas, su hija).
- Humanizar el carácter: Hacerlo sensible incluso con los insectos que nos perjudican.
- Amor a la verdad: Inspirarle el amor por la verdad y el odio a la mentira.
- Confianza y respeto: Fomentar una gran confianza y amistad, pero siempre unida al respeto.
- Caridad: Estimular la caridad con los pobres.
- Respeto a lo ajeno: Inculcar el respeto por la propiedad ajena.
- Discreción: Acostumbrarla a saber guardar un secreto.
- Indulgencia religiosa: Inspirarle sentimientos de tolerancia hacia todas las religiones.
- Dulzura con los demás: Ser dulce con los criados, los pobres y los ancianos.
- Hablar poco: Que hable poco y solo lo necesario.
- Modales en la mesa: Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
- Sencillez: Fomentar el amor al aseo y el desprecio por el lujo.
- Patriotismo: Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad.

