¡Qué suerte, se acabó el Mundial!
Escribe: Juan Carlos Fola (*)
Cuatro años de paz hasta que los futboleros tengamos que volver a convivir con los que nunca se pusieron un pantalón corto. Son capaces de ver a Haití con Curazao, de aplaudir cuando tiran la pelota afuera y de festejar una derrota. Un futbolero nunca sale a la calle a festejar una final perdida y mucho peor si la final la perdió tu club.
Y padecimos un mundial de fútbol con todo el circo yanqui y la basura de la pausa de hidratación.
Lo del domingo, más allá de que llegamos a la final gracias a un Messi enorme, que no podía más con su físico, fue un bochorno. Ni un solo tiro al arco, la sensación permanente de que no había chance de ganar salvo un milagro (y Giuliano lo tuvo pero la tiró a la tribuna en la única llegada en 120 minutos, algo nunca visto). Prefiero perder 4 a 0 pero no así, todos metidos atrás y aguantando como se podía. No fue digno de la selección más exitosa de toda la historia del fútbol argentino. Una lástima que el último partido de Messi en un mundial haya sido y no fue culpa de él precisamente.
¿Por qué?
- Se equivocó el DT (obviamente que no se le puede decir nada después de todo lo que ganó), pero todos nos dimos cuenta de que armó mal el equipo y de que se equivocó con los cambios, que no fueron obligados por lesión.
- Si tenés jugadores que no están al 100% es mejor que no entren, salvo la excepción que confirma la regla que es Messi.
- Ay, ay, ay, Molina, otra vez te comiste un gol como contra Inglaterra. Salvo que esta vez no te salvó Messi.
- Nadie entendió por qué entró Paredes, solo habrá sido para tirarnos más atrás todavía.
- Hay que ser muy verde para hacerte amonestar en una final del mundo por un gesto bobo como le pasó a Enzo. Al final nos dejaste tirado, al revés que en la publicidad, te faltó comer una hamburguesa gigante.
- Dieron todo, es verdad, pero nos queda la duda de si esto hubiera sido bastante mejor si entraban Lautaro, el pibe Paz, Almada… alguno de ellos, al menos.
- 7. Para el DT el plantel no eran 26 sino los 16 que son sus fetiches.
- Haber ganado 6 partidos parecía una hazaña, pero no se puede ganar siempre con el corazón en la boca y porque tenés un genio en la cancha.
Bien por los jugadores si es que de Ezeiza se van con su familia. Los futboleros les decimos gracias por el esfuerzo, pero no hay nada que festejar.
Es inevitable que se venga una renovación. Ojalá el pibe de 39 siga un tiempito más, porque sería muy triste que deje la selección en el partido más pobre que haya jugado en estos 20 años de éxitos.
Será difícil repetir lo logrado por este grupo. Pero ya está, hay que barajar y dar de nuevo. Nunca más un equipo que no pateó al arco en dos horas de partido, aunque sea, hubieran probado de lejos, para que las estadísticas no sean tan lapidarias.
(*) Periodista
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