Para toda la vida…
Escribe: Diego Cabral Da Fonseca
Una emoción única e incomparable. Hace siete años (y vaya que ese número dice algo en nuestra historia y en lo personal aún más) amanecí en otra provincia con un sueño que pronto se cumpliría.
Desayuno en familia en el hotel y… A contener la ansiedad.
Caminata por Villa Carlos Paz y en cada cruce con un hincha de Tigre, la misma frase, la única, ¡Es hoy!
Dos palabras, cortas, pero con peso. El de una promesa, el de una certeza.
Almuerzo rápido y a la cancha. Espera eterna para que comience el partido, fila interminable de fieles que se arrimaron al Kempes, cómo interminable también la cantidad de micros que seguían llegando casi sobre la hora.
Una multitud atrás de una ilusión. Fue cumplir un sueño.
Después de años difíciles, de B Metro, de idas y vueltas con el Nacional B, volver a Primera parecía lo máximo, pero siguieron llegando cosas importantes, goleadas a los gigantes de nuestro fútbol, pelear campeonatos, jugar una final internacional.
Pero faltaba algo para la coronación máxima. Quizás, que mi hijo sea más grande. Para que se pueda acordar por los años de los años.
¡Tigre es Campeón! ¡Tigre fue Campeón, carajo!
Lo compartí con mi esposa, con mi amigo/hermano el Tuque (chofer de ida y vuelta).
Lo compartí con mi hijo. Mirándolo a los ojos, con los míos inundados de lágrimas y en medio de un griterío descomunal. Le dije, le grité: “Esto es para toda la vida. ¡No te lo vas a olvidar más!”
¡La puta que es hermoso ser hincha de Tigre!
¡Feliz 2 de junio!

