Otra visión de la realidad

Escribe: Claudio Antunovich

El lector que acceda a esta nota tal vez suponga que existe un dejo de contradicción si se coteja con otros artículos de este espacio editorial, pero nada más alejado de esa apreciación y en las últimas líneas del presente se ensaya una explicación.

Como nación relativamente joven que es, en Argentina siempre hay algo por mejorar como en otros países también.

Algo que despertó la curiosidad en quién escribe este artículo es la enorme cantidad de compatriotas que han asistido al mundial de fútbol. Sin duda uno de los países que más concurrentes tiene es Argentina.

¿Cómo es posible esto si el bolsillo duele?

También es cierto que en cada feriado largo viaja mucha gente a destinos locales y al exterior.

Y en los veranos todos los circuitos turísticos de Brasil y el Caribe se llenan de Argentinos. También es común que muchos elijan Europa para visitar, al menos una o dos veces en la vida.

Paradojas, paradojas… antes viajaba mucha menos gente que ahora. Hace 40 años la gente vacacionaba en el mercado interno. Hoy por hoy Brasil y Punta del Este (que es carísimo) está minado de Argentinos, lo mismo que los destinos caribeños.

Y si vemos lo que pasa en el exterior, en América del Sur de cada 10 extranjeros 7 son argentinos. Eso también es un termómetro para medir cómo estamos.

En nuestra Zona Norte, y ciudades como CABA, La Plata, Rosario o Rafaela y provincias como Córdoba, Mendoza, San Luis, Entre Ríos, Santa Fe, Neuquén, Tierra del Fuego o Santa Cruz, la gente con buen nivel de vida son una porción importante. Y en el resto de las Provincias la clase media es preponderante y la pobreza se lleva con dignidad.

Un dato importante a tener en cuenta si nos comparamos con otros países es que en Argentina la salud es gratuita y la educación también. Eso es un plus que nos hace diferentes.

¿Se quiere expresar con esto que la vida en Argentina es óptima? ¡No del todo! Pero si es cierto que estamos mejor de  lo imaginado.

Hay mucho por hacer y mejorar: elevar el salario mínimo y las jubilaciones más bajas, poner un límite a la suba de los servicios públicos (que son carísimos), potenciar la obra pública llevando asfaltos y agua corriente donde haga falta, mejorar las autopistas y hacer doble vía en las rutas que falten. Mejorar las condiciones en los barrios populares, trabajar para que la salud pública y la educación sean cada vez mejores, aumentar los derechos de cuidado y protección para los adultos mayores y los niños también.

¡Lo enumerado es una deuda pendiente de muchos, pero muchos años!