¿Convicción o capricho?

Escribe: Diego Oscar Cabral Da Fonseca

Diego Dabove confirmó que seguirá insistiendo con el 4-4-2.

Luego de la derrota en el sur, en conferencia de prensa, el entrenador sacó chapa y aseguró: “Es el sistema que siento que más nos entra, que más nos cabe, el que sentimos como equipo, el que nos llevó a estar este año y tres meses en la parte alta de la tabla y el que nos ha dado la posibilidad de entrar a la Sudamericana”.

Nada cambiará. ¿Nada cambiará?

Seis partidos sin ganar, ¿no obliga a revisar si la opción elegida es la correcta? Que el rival sepa de antemano tus movimientos, ¿no amerita apelar al factor sorpresa?

La realidad, es que previendo la situación, era de esperar lo que sucede / sucedió. En la buena, la crítica molesta o sobra pero la duda actúa.

¿Qué pasará cuando nos agarren la mano? Una cosa es jugar contra esos equipos que tienen un ADN determinado y otra muy distinta es enfrentar a esos que se esmeran en romper lo establecido.

Cómo ejemplo, no es lo mismo jugar contra River que medirse contra Banfield.

La sensación es que nos sacaron la ficha.

Isaac Castro, en el último programa de Siempre Tigre, pronunció una frase acertada refiriéndose a la cuestión del idioma de los partidos, “Cuando habla Tigre es una cosa pero cuando habla el rival es otra”.

Es verdad que Tigre tiene herramientas para salir del bajón actual. Ya ha demostrado buenos pasajes de fútbol asumiendo el rol de equipo sensación.

¡Vaya si lo hemos disfrutado!

Entonces… ¿Será solución cambiar de esquema? ¿Será tan fuerte la convicción de Dabove para no tocar nada?

¿Será un tema de capricho? ¿Será que la negativa a cambiar evidencia la ausencia de un plan b?

Si bien no da para dramatizar, más allá de la merma del nivel y de los escasos puntos cosechados en los últimos juegos, apenas se perdieron dos partidos.

Pero, ¿cuándo empezaremos a preocuparnos?

Dabove demostró en 2025 que supo atravesar las piedras del camino cuando parecía que todo se desmoronaba y terminó coronando una temporada con la vuelta al plano internacional.

¿Será que habrá que tener paciencia? Por ahora, la fe supera al escepticismo.