Alguna vez, algún día

Escribe: Claudio Omar Antunovich

Una mañana de noviembre amanecí feliz como pocas veces. Por la noche fui parte de una historia, que pudo ser alguna vez, que fue o que será.

En aquel sueño Argentina era un país próspero, lleno de oportunidades.

El gobierno de turno decidió ampliar el sistema de autopistas y distribuirlas por todo el país.

Las Provincias invirtieron sus recursos en asfaltos, cloacas y agua corriente para que la gente viva mejor y sin carencias en los servicios públicos.

El Secretario de Turismo de la Nación obtuvo fondos para invertir en el embellecimiento de todos los destinos de vacaciones (montaña, río, mar…), como así también en la puesta en valor de edificios históricos.

Desde el Palacio de Hacienda se logró estabilizar la economía, con un dólar razonable que no asustaba al bolsillo de nadie, que permitía la reapertura de grandes empresas, pymes e industrias y el arribo de nuevos capitales.

El gobierno se asoció seriamente con privados en la explotación de la energía y recursos naturales. Y el beneficio fue para todos.

‘Vaca Muerta’ funcionaba tan bien que todos la llamábamos ‘Vaca Viva’.

El PBI subió, y también el salario y las jubilaciones.

Además, en el sistema previsional argentino se cumplió la regla de que el haber máximo jubilatorio legal (fijado hoy en $2.988.765,82) era una ley para todos sin excepción ni privilegios, cuyo monto máximo percibido tenía que ver con el volumen de lo que cada argentino había aportado a lo largo de su vida.

Se implementó el ‘Compre Local’ en cada ciudad con importantes descuentos a los vecinos que en su DNI figurase la localidad donde se consume el producto.

Se puso énfasis en que la educación y la salud sigan siendo gratuitas. ¡Eso no se toca!, auguraban todos al unísono.

Mejoró la seguridad con medidas razonables como: por cada delito una condena, sin excepción. Y como había pleno empleo, robar ya no era negocio.

Argentina pasó a ser un país ordenado, confiable, sustentable, atractivo y seductor para propios y extraños, con legisladores y jueces probos, entre otras cosas.

Al no haber desocupación, y como se precisaba mano de obra, muchos compatriotas que habían emigrado retornaron. Y con una Europa convulsionada y llena de conflictos sociales y políticos (como vemos hoy por hoy), otra vez nos vieron con ilusión y no pocos se vinieron a hacer ‘la América’.

Ya no había ningún clivaje entre argentinos.

Y una perlita: La ONU se puso ‘los pantalones largos’ y logró que Inglaterra devuelva las Islas Malvinas, que siempre fueron y serán nuestras.

¿Argentina, año verde? No. ¡Vamos que se puede! Todo eso no es una quimera, es asequible.