Inocentes, crédulos
Escribe: Hernán Rapela (periodista)
En razón de las tantas cosas que se dicen y alzan vuelo, algunas cobrando forma y aceptación, la cuestión es plantearnos cuando se trata de “inocencia” y cuando “credulidad”. Existe cierto tipo de personas que “inspiran confianza” y tal vez esa sea una de las razones donde la inocencia juega su papel. Por definición “es un estado de pureza moral y ausencia de malicia”, razones que inducen a aceptar ideas, dichos, comentarios, ofertas. La credulidad, en cambio, es la “tendencia a creer cualquier cosa con facilidad y sin pruebas”.
Tienen orígenes muy distintos. La inocencia nace del corazón y la rectitud moral, virtudes que adjudicamos como características de la gente que brinda confianza, actúa de buena fe. A la credulidad no le hace falta ni el juicio crítico ni la comprobación, espontáneamente despierta “creencia ciega”.
A medida que nos desarrollamos, tristemente dicho, vamos despojándonos de inocencia y somos cada vez más desconfiados, pero como “en algo hay que creer…”.
De todos modos nos alejamos definitivamente de ese mundo ideal de la niñez/infancia. A los chicos les encanta ponerle a todo un toque de fantasía, les gusta, en el fondo creen. La inocencia los hace felices. Es extraordinario.
¡Qué lástima crecer! ¿no?
OTRO TEMA
(*) Menos pero… ¿mejores?
Unas y otras celebraciones, videos, comentarios y hasta algún ramito de flores como símbolo de adhesión a la temporada son las muestras preponderantes en estos días, a pesar de la meteorología. Setiembre amaneció con leves vestigios del invierno que dejamos atrás y el retaceo de ese sol pleno que durante la semana pasada estuvo presente.
Hace mucho que septiembre, entre sus originalidades ofrece un dato singularísimo. Es el mes con mayor cantidad de cumpleaños. Estadísticas de años atrás señalaban que en la Ciudad de Buenos Aires hasta hace poco marzo llevaba la delantera, pero increíblemente el día 9 de septiembre fue el de mayor índice de nacimientos. Lo siguen el 12, 16 y 19. Al sacar la cuenta, la coincidencia con diciembre, mes de las Fiestas y receso laboral, indica el promedio de nueve meses para que la gestación de argentinitos. Sin embargo, en la última década disminuyeron un 46,8%, pasando de 777.012 en 2014 a 413.135 en 2024.
Mas allá del mes calendario la incorporación mundial ronda los 126 millones de bebes al año y, en nuestro país la caída afecta sustancialmente el recambio poblacional con 1,2 / 1,5 hijos por mujer, cuando debería ser de 2,1.
Un aliciente: “Los niños nacidos en septiembre suelen destacarse por su gran inteligencia, curiosidad y fuerte tendencia al orden y la disciplina”. Menos, pero… ¿mejores?

