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Dr.
Fabián Goldeszer
El
Psicoanálisis y la importancia de la
prevención
Para
Todos dialogó con el Dr. Fabián Goldeszer,
médico psicoanalista, coautor del libro
'Medicina Psicosomática'. Sobre su énfasis
en la prevención primaria de enfermedades,
el psicoanálisis en general, y su libro,
trata esta nota.
El
Dr. Fabián Goldeszer considera el psicoanálisis
como una ciencia, ya que trata a un objeto
de estudio en particular, que es el
inconsciente, con una técnica adecuada para
abordarlo.
Creada
en virtud del médico y científico Sigmund
Freud con sus pacientes. El punto de
partida para considerarlo como científico
es con un texto de Freud: “La
interpretación de los sueños”, que
marcó un clivaje dentro de lo que sería la
ciencia analítica o el psicoanálisis a
partir de 1900.
Es
decir, una época precientífica y una época
científica. “Freud trataba pacientes
desde 1893 con una técnica que intentaba
abordar ciertas modalidades de enfermedad o
patología, que era la histeria, y que
fueron redefinidas, reconceptualizadas y
formuladas de un modo científico a partir
de 1900”, subraya el
entrevistado.
El
Dr. Goldeszer entiende que son diversos los
motivos por los cuales un paciente puede
llegar a necesitar un psicoanálisis. Están
aquellas situaciones que son patologías
graves, medianamente graves, o que no son
patologías graves, son rasgos del carácter
o de conducta que por algún motivo generan
conflictos en alguna determinada etapa de la
vida de la persona, que lo motiva a
consultar desde cosas triviales y cotidianas
(como crisis de angustias o insomnios, o
motivos concretos) hasta casos donde la
patología está estructurada de tal modo
que abarca toda la vida del sujeto: como una
neurosis, fobia, psicosis, una enfermedad
psicosomática o una perversión, que son
los grandes estamentos patológicos.
“En
psicoanálisis se puede hablar de distintas
categorías de enfermedad y fundamentalmente
de tres formas principales que pueden
o no cambiarse: neurosis, perversión
o psicosis”,
reseña el Dr. Goldeszer.
-
Usted es coautor del libro ‘Medicina
Psicosomática’, en él vemos que se toma
y modifica la idea tradicional de lo
que es la enfermedad psicosomática.¿Esto es así?(le
preguntamos)
-
Sí, en cierta forma. Tradicionalmente se
entendía por enfermedad psicosomática a
aquella enfermedad orgánica producida por
causas psíquicas y que venía de un
desprendimiento clásico del psicoanálisis que
era la conversión, donde un trastorno anímico,
psíquico, producía una modificación
funcional en el cuerpo provocando un síntoma.
El
ejemplo inicial de todo esto era la
enfermedad histérica o neurótica;
produciendo parálisis, ceguera,
contracturas, dolores de estómago, de
cabeza… Algo que uno sabe que existe
cuando vive situaciones estresantes,
emocionales o angustiantes.
Cuando
sufre modificaciones en su cuerpo como la
palpitación, la sudación, la falta de sueño
o la diarrea, introducido en la explicación
de otros tipos de manifestaciones en el cuerpo
que conjuntamente pueden constituir en
enfermedad. Lo clásico era el asma o la úlcera.
Pero
las fronteras han avanzado y en los últimos
años se han puesto de moda las enfermedades
psicosomáticas, más allá de las entidades
tradicionalmente reconocidas.Entonces,
ahora se puede abordar todo tipo de patología
orgánica, o que tradicionalmente es
considerada como orgánica, por la medicina
clásica.
Se
puede de esta forma tener un tratamiento
psicoanalítico en un diabético, un
hipertenso, un infartado, un paciente con cáncer
o un paciente con trastornos neurológicos.
-
¿Y
cuáles son las posibilidades de mejoría?
Pueden
ser diversas. Siempre desde la complementación
con el tratamiento médico. O sea, que un
diabético no sólo necesita administrarse
insulina a diario, sino que también
necesita no vivir situaciones que
desemboquen en no respetar su dieta por
factores anímicos u otro tipo de factor.
En
estos casos, puede producirse una
descompensación en su enfermedad por una causa
anímica que puede concluir en una internación
o en la muerte de ese paciente.
-
En ‘Medicina Psicosomática’, usted pone
un especial énfasis en lo que llama prevención
primaria. ¿Qué nos puede decir del tema?
-
Yo entiendo el psicoanálisis como la única
forma efectiva de prevención primaria.
Entiendo
a ésta como enfermedades que uno no sabe cuáles
pueden ser.
Es
decir, con un abordaje psicoanalítico en un
paciente, apenas se le presenten los
primeros
síntomas, se puede abordar aquello que le
pasa evitando que eso se haga
crónico.
Algo
que empieza como un trastorno funcional del
cuerpo, como puede ser un trastorno del
tránsito gastrointestinal o una arritmia
leve, sino no es tratado en forma adecuada se
hace crónico con el tiempo.
Es
como dejar que una máquina, por un motivo
desconocido, siga funcionando mal hasta que
se rompa.
Esto
lo digo porque el tratamiento médico de una
gastritis o de una arritmia no evita que
la
causa desaparezca. Tal vez, evite que se
produzca el síntoma.
Son
como tratamientos sintomáticos y no son
tratamientos etiológicos.
Un
ejemplo: ¿Al paciente le duele el estómago
? Pues bien, le damos la pastilla para que
el dolor desaparezca. Pero, ¿y por qué le
dolió?
-¿Cómo
podemos darnos cuenta de esos primeros síntomas,
o mejor dicho, cómosabemos
que ante una dolencia, que en principio nos
parece común, necesitamos un tratamiento
psicoanalítico?
-
Precisamente,
ya nos metemos en un problema social y
cultural. Generalmente, hay como
una cierta resistencia a la terapia o al
tratamiento psicoanalítico. Pero se trata
de que
apareció el síntoma, además de ir al médico
clínico, al cardiólogo, o al que
corresponda,es
importante que la
persona se trate debidamente para evitar que
el problema de base siga avanzando.
De
todas formas, como decía anteriormente, hay
una cierta resistencia dentro de la misma
medicina a reconocer los efectos terapéuticos
del psicoanálisis, cuando tal vez podrían hacerlo.
E
incluso, frente a aquellos pacientes que
tienen una indicación primaria de un
tratamiento psicoanalítico o una terapia
analítica, cualquiera sea.
Y
estos pacientes, al no recibir esta indicación,
pueden presentar esos síntomas reiteradasveces
hasta que deje de ser un síntoma y se
transforme en una enfermedad.
-
En cuanto al tratamiento primario y sus
efectos, ¿puede citar ejemplos concretos?
-
Determinados trastornos como enfermedades de
la piel (eczemas, psoriasis,
urticaria...) o algunos trastornos
digestivos donde tradicionalmente sí se
incluía un enfoque psicológico o
psicoanalítico
sobre esos pacientes.
Pero
también hay grandes ejemplos de
tratamientos de pacientes con cáncer que
han sido revertidos,
o con infartos que no han tenido
complicaciones posteriores.
Como
así también con pacientes con trastornos
en su embarazo, que han podido tener
embarazos posteriores y con total
normalidad.
Todo
esto, repito, dentro de un marco de trabajo
en conjunto entre médico clínico y
psicoanalista.
Es
decir, el psicoanálisis no dice que no se
debe medicar a aquellos que lo necesiten.
Tal
vez, el acento esté puesto en utilizar la
medicación como algo paliativo. Y no como
un tratamiento principal.
Entonces,
mientras el paciente esté descompensado e
incluso esté internado por el grado de
enfermedad, se lo medica, por supuesto. E
incluso se lo puede medicar cuando el paciente
ha mejorado. Pero nunca se puede dejar de
realizar una terapia psicoanalítica
consecutivamente. Y ese es el motor
principal del tratamiento y no la medicación.
-
¿El
psiquiatra y el psicoanalista deben trabajar
juntos?
-
Sí. El trabajo en conjunto es
imprescindible. En general la mayoría de
los psicoanalistas, aunque
sean médicos, no medican. Incluso, en los
servicios de psicoanálisis o en los
servicios psiquiátricos con orientación
psicoanalítica existen aquellos médicos
que son analistas y no medican, lo derivan a
otro médico que cumple esa tarea y les hace
el control
medicamentoso, mientras otro se ocupa
de la terapia psicoanalítica.
(*)Entrevista realizada
por Claudio Omar Antunovich y publicada en
Para Todos en su ejemplar número 5 (marzo
de 1994).
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