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Raúl Zaffaroni, Ministro de la Corte:


"Tenemos un sistema penal que funciona al revés"


por Walter Goobar (*)


El ministro de la Corte Suprema, Raúl Eugenio Zaffaroni no concede entrevistas: hay que robárselas, pero es un acto de justicia. Implacable, polémico, controvertido, Zaffaroni rehuye de las entrevistas, pero no de las respuestas.


- “Tenemos un sistema penal que funciona al revés”, dice con su hablar cadencioso y con una mirada angulosa con la que mide cada palabra, cada definición: “Soy una especie de comisario de a bordo del Derecho Penal. No tengo porqué hacer explícitas mis opciones personales”.

A sus 65 años, este abogado, profesor, tratadista, conferencista, advierte que aunque el cargo sea vitalicio, él no piensa perpetuarse como ministro de la Corte: “Yo no me quiero tragar el personaje”, dice el polémico juez que también es nadador, coleccionista de cactus, criador de perros, y admirador de ‘Los Ratones Paranoicos’.

Cuando el fotógrafo hace foco en su rostro, Zaffaroni apaga el cigarrillo de filtro largo, bajo en nicotina que estaba fumando. Como si hubiese sido sorprendido in fraganti violando la prohibición de fumar en los edificios públicos de la ciudad, Zaffaroni sonríe y argumenta: “Esto es territorio federal”.


- ¿Y que le parece la prohibición de fumar?
- No puedo contestar, porque estaría adelantando opinión sobre un tema en el que la Corte tal vez tenga que intervenir.


- ¿El trabajo en la Corte, le ha cambiado la vida?
- Trato de mantener la vida de siempre. Continuar mi rutina sin custodia sin autos oficiales ni todas esas cosas, pero me ha cambiado mis horarios, me limita viajes, me limita actividad académica y lo que siento es la falta de tiempo para escribir y estudiar.


- La vida académica y los viajes son dos de sus pasiones...
- La vida académica porque los viajes son parte de la vida académica. No viajo por turismo, sino que soy una especie de comisario de a bordo del Derecho Penal.. Rara vez hago un viaje de turismo, creo que no lo hago desde hace años. La Corte, lo que me quita es tiempo para leer, para estudiar, para reflexionar, para escribir. Me siento bastante limitado en ese sentido.


- A pesar de que anda sin custodia y sin auto oficial, ¿siente que por haberse convertido en figura pública ha perdido intimidad?
- No. Me he habituado y no lo siento. A veces alguien se acerca y me dice algo, pero eso no me molesta.


- Usted sigue siendo un vecino del barrio de Flores...
- Siempre fui un tipo de barrio (Se rie).


- Pero Flores es un barrio...
- Tiene su propia personalidad.


- ¿Nunca se le planteó que un miembro de la Corte debería vivir en Belgrano o Recoleta que en Flores?
- No me acostumbro a vivir en departamentos. He vivido en departamentos en el extranjero, pero era una vida provisoria en la que uno iba prácticamente a dormir. A mi me gusta la casa con verde, me gustan los perros, me gustan los cactus y la autonomía que te da una casa. Además, me interesa la vida de barrio.


- Puede seguir disfrutando de la vida de barrio?
- Poco, pero de vez en cuando voy al café de la esquina, a veces voy a los restaurantes del barrio.


- ¿Sigue coleccionando cactus y criaba perros?
- Si, sigo con los perros y los cáctus.


- ¿De dónde vienen esos intereses tan disímiles?
- Bueno, desde hace más de 2 años me interesan los cactus. Empecé a observar como crecían y de ahí fui juntando más. Son plantas interesantísimas, muy generosas. Uno las puede descuidar, aguantan, te esperan, a diferencia de otras.


- Y los perros?
- Siempre me gustaron.


- Qué perros?
- Ahora tengo un siberiano, un perro marca perro, y una shitsu que quedó de mi madre, muy viejita.


- El cargo de ministro de la Corte es vitalicio, pero usted no lo concibe así.

- No. No lo tengo pensado de esa manera. Creo que hay un enorme riesgo en toda función que es llegar a identificar la identidad con la función.


- ¿Qué quiere decir eso?

- Algo así como cuando uno se traga el personaje. Empieza a ser el personaje y deja de ser uno mismo y eso requiere que uno esté un tiempo y se vaya. Yo no me quiero tragar el personaje. Incluso, creo que es parte del principio republicano. Creo que la vitalicidad es una excepción en una república, la vitalicidad es propia de una monarquía. Pero eso lo puede decidir uno, independientemente de lo que diga la Constitución. Yo considero que esto es temporal, como cualquier cargo republicano.


(*)  Editor de ‘Diario Miradas al Sur’.

Nota también publicada en su página web:  www.waltergoobar.com.ar





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