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  ACTUALIDAD


Informe especial (*)


Condiciones materiales de vida de la niñez y adolescencia


El ‘Barómetro de la deuda social de la infancia’ es un programa de investigación que desarrollan de manera conjunta el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Fundación Arcor, desde el año 2006 hasta la actualidad.

Los derechos consagrados en la Convención sobre los Derechos del Niño (ONU, 1989), son el umbral normativo que guía esta investigación que busca examinar el grado de cumplimiento de los mismos en la Argentina urbana.

El desafío de este Programa de Investigación sobre las Condiciones de Vida de la Niñez y Adolescencia, es producir indicadores válidos en los principales derechos fundamentales que se consagran en dicha Convención, y herramientas que permitan evaluar y monitorear a lo largo del tiempo la evolución de los mismos. Con la vocación de realizar un aporte sólido a la construcción de políticas públicas que garanticen la igualdad de oportunidades de los seres humanos desde su gestación. 

Este programa de investigación se desarrolla en torno a tres dimensiones básicas: a) Condiciones materiales de vida, b) Procesos de crianza y socialización, y c) Proceso de formación (escolarización), en tres ciclo vitales: la primera infancia (0 a 5 años), la edad escolar (6 a 12 años) y la adolescencia (13 a 17 años).  


*  La encuesta        

La Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) cubrió 2.500 hogares con población adulta de 18 años y más, estratificada por estrato socioeducativo de los radios residenciales urbanos relevados. El módulo infancia fue realizado al adulto padre, madre o tutor/a del niño o niña de 0 a 17 años de edad residente en el hogar. El diagnóstico que aquí se presenta sobre las condiciones y percepciones en torno a los procesos de formación y escolarización, corresponden al periodo 2007-2008. En las mediciones 2007 y 2008, se aplicó la misma estructura de encuesta y se mantuvo la misma formulación en las preguntas, lo cual permitió considerar los datos recabados de manera conjunta, con base en una muestra acumulada de 4.527 casos, con un margen de error de +/-1,62 % (con un intervalo de confianza del 95%).

A continuación se presentan los principales hallazgos y resultados de esta investigación, comenzando por el análisis de las condiciones de vida material de la niñez y adolescencia en los últimos 5 años:

Durante el período de crecimiento económico iniciado tras la salida de la convertibilidad (2004-2008), se registran a nivel de la niñez y adolescencia urbana importantes progresos en las condiciones de vida material. Sin embargo, en el caso de los indicadores más vinculados a indicadores de subsistencia, se registra una reversión de la tendencia positiva a partir del 2007 con los primeros signos de la retracción de la economía, mientras que en aquellos indicadores estructurales asociados a las condiciones del hábitat y la salud se registran evoluciones positivas más moderadas pero que supieron mantenerse constantes en el tiempo. 

El consumo alimentario, que es uno de los indicadores más sensible a la evolución de la economía, registra importantes progresos, en tanto a nivel del conjunto de la infancia urbana se pasa de un 41 % de déficit (niños/as y adolescentes en hogares que experimentaban episodios de hambre) en el 2004, a un 20 % en el 2008. Cabe señalar que este 20 % se alcanza en el 2006 y se mantiene sin variaciones hasta el final del período. Sin embargo, este indicador experimenta en los últimos años variaciones regresivas a nivel del déficit severo (niños/as y adolescentes que viven en hogares que experimentan hambre con mucha frecuencia), en tanto se pasa de un 4,6 % en el 2006 a un 10 % en el 2007 y se mantiene en esos niveles en el 2008.

Los problemas de habitabilidad siguen una evolución positiva estable entre el 2004 y el 2008, pasando de un 62 % de niños/as y adolescentes en viviendas con algún déficit (hacinamiento, vivienda deficitaria, déficit de saneamiento ó tenencia insegura) a un 51 % en el 2008. Es decir, que en 5 años se mejoraron las condiciones del hábitat a nivel de los hogares con población infantil en 11 puntos porcentuales.

Las mejoras más significativas se evidenciaron a nivel de los niños/as y adolescentes con problemas severos de habitabilidad, entre aquellos que registraban más de un problema, en tanto pasaron de un 34 % de déficit a un 22 % en el 2008.

Los problemas de cobertura de la salud a través de obra social, mutual o prepaga afectaban al 57,5 % de la infancia urbana en el 2004, pasando al 47,9 % en el 2008. Dicha evolución positiva se registra básicamente en el déficit moderado, es decir en aquellos casos en los que no tienen cobertura de salud pero si tienen hospitales cercanos a su vivienda. Mientras que el déficit severo, aquellos niños/as y adolescentes que no tienen cobertura y tampoco tienen hospitales cercanos, se mantuvo estable durante todo el período en alrededor de un 20 %. Estas mejoras en la cobertura de salud estuvieron muy asociadas a las mejoras del empleo registrado. 


*  Se continúa presentando un resumen de evidencias sobre la situación actual (2007/08) en el nivel de vida material de la infancia y adolescencia, con base en las muestras urbanas 2007 y 2008, trabajadas de modo conjunto:

El 20 % de la niñez y adolescencia vivía en hogares que han tenido dificultades para poder comer (2.4976.40 niños/as y adolescentes a nivel país). De este 20 % de niños y adolescentes, un 11 % registra un déficit moderado en el acceso a la alimentación (han experimentado hambre en algunas ocasiones) y un 9 % un déficit severo (han experimentado hambre en muchas y/o varias ocasiones. 1.036.840 niños/as y adolescentes nivel país). El déficit en el acceso a la comida afecta a 4 de cada diez niños/as y adolescentes en el 25 % más pobre, y a 2 de cada diez en un nivel de privación severo.

Un poco menos de la mitad de los niños/as y adolescentes (aproximadamente 5.458.900 niños/as y adolescentes del país) vivía en viviendas con algún problema de habitabilidad (hacinamiento, vivienda deficitaria, déficit de saneamiento, y/o tenencia insegura). De los cuales un 26 % vivía en una casa con al menos uno de estos problemas y un 16.7 % con dos o más problemas.  Casi 7 de cada diez niños/as y adolescentes del 25 % más pobre vivía en casas con algún problema de habitabilidad.

También un poco menos de la mitad de la niñez y adolescencia (aproximadamente 5.458.900 niños/as y adolescentes en el país) vivían en una vivienda que no posee por lo menos un servicio residencial básico: agua potable, luz eléctrica o red de gas, debido a que el barrio en el que la vivienda está emplazada no tiene acceso a estos servicios. Esta situación afectaba a 7 de cada diez niños/as y adolescentes en el 25 % de los niños más pobres; y 2 de cada diez de estos niños/as y adolescentes no accedían a dos o más servicios públicos residenciales y vivían en una villa (aproximadamente 1.696.500 niños/as y adolescentes experimentan esta situación de déficit severo en las condiciones de hábitat en el país).

El déficit en la cobertura de salud a través de obra social, mutual o prepaga afecta a aproximadamente 5.375.120 niños/as y adolescentes a nivel país, 1.631.550 no tiene cobertura de salud y tampoco tienen un hospital cerca de su casa. En el 25 % de los niños/as y adolescentes más pobres 7 de cada diez niños/as y adolescentes no tienen cobertura de salud a través de obra social, mutual o prepaga, casi 2 de cada diez no tienen cobertura y tampoco tienen un hospital cerca de su casa.

El 4,6 % de los niños/as entre 6 y 12 años realizan casi todas las tareas domésticas del hogar (hacer la comida, tareas de limpieza, cuidar hermanos, etc.) y/o ayudan a un familiares o conocido en un trabajo; 25 % en los adolescentes entre 13 y 17 años en las grandes ciudades relevadas por la EDSA. Entre los niños/as y adolescentes que realizan trabajos domésticos de modo intensivo y/o ayudan en un trabajo a un familiar o conocido, el déficit educativo es mayor que entre sus pares que no realizan dichas actividades, y es mayor también a medida que baja el estrato social de pertenencia.


*  Formas en que los niños/as y adolescentes se crían, socializan y educan (2007 / 08): 

Las estrategias de cuidado de los más pequeños del grupo presentan algunas diferencias según la estratificación social. Mientras que en los sectores populares las estrategias de cuidado de los niños/as más pequeños del grupo se centran en la solidaridad de los recursos familiares disponibles, como hermanos y abuelas, en los sectores más aventajados hay una mayor participación paterna en la crianza, y se cuenta con recursos particulares no familiares destinados al cuidado de los niños/as. A medida que se incrementa la edad de los niños/as en los sectores populares comienzan a quedar bajo el cuidado de otros hermanos, mientras que en los sectores medios y medios altos se observa mayor participación paterna en cuidado de los mismos y se incrementa la proporción de adolescentes que se quedan solos/as.

Dos de cada diez niños/as entre 0 y 5 años no festejaron su último cumpleaños, a tres de cada diez no se les leyó y/o contó cuentos, y dos de cada diez compartieron cama o colchón para dormir. La propensión a que no se le festeje el cumpleaños a niños/as y adolescentes es similar con independencia del ciclo vital, mientras que a medida que se incrementa la edad baja la probabilidad de que los niños/as sean receptores de cuentos e historias orales, así como las “chances” que compartan cama o colchón para dormir. Asimismo, la probabilidad de que los niños/as no sean receptores de este tipo de estímulos es mayor a medida que disminuye el nivel socio-económico.

Los niños/as en los primeros años de vida suelen jugar básicamente en el contexto de sus hogares, ya sea dentro de la casa o en el jardín y/o patio de la misma. En la edad escolar los niños/as comienzan a abrirse a espacios alternativos al propio hogar como la casa de amigos del barrio y/o la escuela, y espacios de recreación públicos como son las plazas, parques, barriales y/o espacios de recreación privados como los peloteros y otros espacios de juegos infantiles. Durante la adolescencia se registra una mayor apropiación de múltiples espacios públicos, y a nivel de minorías de las llamadas redes virtuales.

La gran mayoría de los niños/as y adolescentes no realizan actividades deportivas y/o artísticas o culturales fuera del horario escolar. Este tipo de actividades son realizadas por los niños/as y adolescentes a medida que se incrementa el estrato socio-económico, siendo prácticamente actividades reservadas a los niños/as y adolescentes en el estrato medio alto. Las actividades deportivas son realizadas en mayor medida por los varones, mientras que las artísticas por las mujeres. La desigualdad en el acceso a actividades de recreación y formación es extensiva a las colonias de vacaciones de verano.

La inseguridad en los barrios y la drogadicción son los principales aspectos que perciben los adultos de referencia de los niños/as y adolescentes, como los problemas a los que pueden ser vulnerables sus hijos en el ámbito barrial; en menor medida surge la violencia entre pares, los accidentes de tránsito, los niños en situación de calle y el hambre, en porcentajes minoritarios pero no por eso menos importantes se señala el trabajo infantil, la violencia familiar y los abusos sexuales. A nivel de la adolescencia se suman otras “vulnerabilidades” como el delito como estrategia de vida, la violencia familiar, el embarazo adolescente, el abuso sexual y el Sida. 

La escolarización a temprana edad (entre los 2 y 4 años) alcanza a casi la mitad de este grupo poblacional a nivel de las grandes ciudades de la Argentina (49,5 %). Asimismo, la propensión de los niños/as en esta edad a participar de un proceso de formación escolar se incrementa significativamente en el estrato medio alto, respecto de los otros estratos sociales. Mientras que el nivel inicial no obligatorio probablemente convivan problema de déficit en la oferta y estilos de crianza diversos, en el nivel inicial obligatorio (sala de 5 años) el nivel de escolarización es casi pleno, lo cual no significa que no prevalezcan problemas de oferta.

El déficit educativo en el nivel primario, es decir niños/as no escolarizados o que cursan un año inferior al correspondiente a su edad, alcanza un 6,2 % a nivel de las grandes ciudades relevadas por la EDSA. Mientras que en el nivel medio alcanza un 19 % en los primeros años (EGB3 o 1 y 2 año del secundario) y al 41 % en los últimos años (Polimodal o 3, 4 y 5 año del secundario) del secundario. El déficit educativo guarda una alta correlación con la estratificación social, se registra en mayor medida en los varones que en las mujeres, en el nivel secundario, y en los niños/as y adolescentes que realizan trabajo doméstico intensivo y/o ayudan a un familiar o conocido en un trabajo.

La oferta educativa a la que acceden niños, niñas y adolescentes fue caracterizada en términos del tipo de establecimiento escolar al que asisten, tipo de jornada, enseñanza de música, artes plásticas, educación física, enseñanza de computación, e idioma extranjero. Con relativa independencia del nivel (inicial, primario o secundario), la mayor cobertura escolar es estatal, en segundo lugar privada y en menor medida parroquial o religiosa.

La jornada escolar extendida registra una cobertura levemente mayor en el nivel medio que en el primario e inicial, en los varones que en las mujeres, y a medida que se incrementa el estrato socio-económico (básicamente por la mayor oferta de este tipo de jornada en el marco de la educación privada).

La enseñanza de música, plástica y/o educación física, en aproximadamente un 15 % de los  niños/as que asisten a sala de 5 años, no está a cargo de un maestro especialmente formado en el área. Es probable que muchos de estos niños/as reciban los estímulos mencionados a través de las actividades que realiza con la maestra responsable del grupo, pero no lo hacen a través de un maestro especialmente formado en el área específica y en este sentido lo puede ser considerado un déficit en la oferta educativa. Dicho déficit es prácticamente exclusivo de las escuelas públicas y parroquiales religiosas, mientras que es muy menor en las escuelas privadas.

La enseñanza de idioma extranjero y computación registra una cobertura cercana al 50 % en el nivel primario que se incrementa levemente en el nivel secundario, siendo muy menor en el nivel inicial del sector privado. Asimismo, la oferta en el campo de la música, las artes plásticas y la educación física es casi plena en el nivel primario aunque se registra un déficit significativamente mayor en el campo de las artes (música y plástica) que en educación física, que se reproduce en mayor proporción en el nivel medio. La probabilidad de no tener acceso a este tipo de oferta educativa es mayor a medida que disminuye el estrato social de los chicos.

Los principales problemas de la educación que afectan el proceso de enseñanza y aprendizaje de los niño/as y adolescentes, desde la perspectiva de los adultos de referencia son, en general, y con relativa independencia del nivel y la estratificación social: el ausentismo de los docentes y la indisciplina escolar.

En el nivel inicial, se suman como demandas específicas la falta de insumos y materiales para trabajar, el estado de los edificios, y el maltrato de los docentes a los alumnos; mientras que en el nivel primario y secundario adquiere especial relevancia la falta de preparación de los maestros y profesores, la falta de autoridad y normas, y la baja exigencia y evaluación. La violencia escolar entre pares es más destacada en el nivel primario que en el medio.


Fuente:  www.uca.edu.ar.





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